¿Aispuro, otra vez candidato?

Benito Ortega Hernández

Por Benito Ortega Hernández

Aún y cuando las circunstancias y condiciones políticas, sociales y económicas le son adversas, ¿de que dependería una eventual candidatura panista a senador o diputado federal, por parte del ex gobernador José Aispuro Torres?

Desde que inició el gobierno de Esteban Villegas, a diario surgía información por presunta malversación de recursos públicos en la administración aispurista. Durante los tres primeros meses, el oriundo de Tamazula y su familia, sobre todo su esposa Elvira Barrantes, anduvieron “exhibiéndose” sin recato alguno, en espacios sociales duranguenses, y de alguna manera, hasta riéndose de las investigaciones que en su contra se abrieron con el fin de encontrar los elementos de juicio para fincarles responsabilidades, por el desfalco que adquiría dimensiones de escándalo.

Incluso, no fueron pocos los panistas que salieron a defender al ex mandatario, de los señalamientos que en su contra emanaron de las diversas dependencias del ejecutivo estatal, por el caos administrativo, contable y financiero que dejó como legado a quien le sucedió en el cargo, y que conforme avanzó la actual administración, afloraron los ilícitos cometidos en quebranto del erario.

La premisa del gobierno aispurista, al ocultar los desvíos de recursos con un desbarajuste administrativo, contable y financiero, fue la de “a río revuelto, ganancia de pescadores”. Esta situación de “corrupción clandestina”, corre el riesgo de quedar en la impunidad, al existir un supuesto compromiso de la dirigencia nacional del PAN, para blindar a José Aispuro con el fuero constitucional que le brindaría un escaño o una curul.

En los militantes de cepa de Acción Nacional en Durango, hay un profundo malestar por el trato indiferente e inmerecido que Aispuro como gobernador, le dio al panismo local. Los acuerdos siempre fueron con Marko Cortés.

Y aunque no se atreven a cuestionar directamente a su dirigente nacional, los panistas de siempre, están en desacuerdo que se desplace a militantes con mayor identidad y presencia blanquiazul, para que se “retribuya” al ex mandatario los supuestos favores que otorgó al partido, con una candidatura plurinominal.

El trabajo que Aispuro operó a través de sus incondicionales, en la renovación de la dirigencia estatal de Acción Nacional, evidenció el interés por asegurar su candidatura que supuestamente había pactado con el Comité Ejecutivo Nacional del partido. Mario Salazar es un enviado de Marko Cortés, y ya empezó a pavimentar el camino al de Tamazula, para que abandere las causas blanquiazules y de la coalición “Va por México”, en la renovación del Congreso de la Unión en el 2024.

Y aseguran que Aispuro no quita el “dedo del renglón” en la capital del país, en su afán por obtener el fuero constitucional, y la casi impunidad para que se le deje en paz, por los ilícitos que se han detectado en el sexenio que encabezó el gobierno. Para ello pondrá en charola de plata a varios de sus colaboradores, quienes pagarán los manejos fuera de la ley que se realizaron.

Y lo peor es que el PAN no tiene prospectos fuertes para ser candidatos a Senadores: se nombra a Jorge Salúm, quien con su gris, sumisa y negligente actuación al frente de la Alcaldía, perdió la oportunidad. Los actuales diputados federales, Gina Campuzano, Javier Castrellón y Juan Carlos Maturino, obedecerían a Aispuro y no al actual Jefe Político. Quedaría Toño Ochoa. La coalición sería el dique para atajar el proyecto aispurista.