Incertidumbre en IEPC por “renuncia” de Kato

Juan Enrique Kato Rodríguez

POR BENITO ORTEGA HERNÁNDEZ

Benito Ortega Hernández

A unos días de la intempestiva y contradictoria renuncia de Enrique Kato Rodríguez, a la Presidencia del Consejo General Electoral en el Estado, la incertidumbre crece al interior del IEyPC, por las repercusiones operativas y administrativas que han llegado al organismo, y  ante la amenaza de que el movimiento implique el recorte de personal, y hasta ajustes en los salarios.

Pero, además, entre los trabajadores del Instituto hay una especie de sicosis por la disminución de los mil millones de pesos al presupuesto del INE para el 2020, y que supuestamente habrá de reflejarse en las OPLES, que según políticas del actual Gobierno Federal no tienen justificación de ser, al igual que otros organismos autónomos.

Quiérase a o no, el retiro prematuro de Kato, quien en varias ocasiones manifestó “a los cuatro vientos”, que por ningún motivo, y menos por presiones políticas, dejaría la Presidencia, generó crisis y sicosis al interior tanto del Consejo, como del mismo IEyPC, ya que la forma arrogante de actuar del ahora ex funcionario, siempre fue contradictoria y hasta unilateral, lo que le había ocasionado desacuerdos personales.

Al inicio de su gestión, Kato tuvo enfrentamientos políticos y hasta personales con representantes del anterior Gobierno del Estado, soportado siempre en la protección (contra viento y marea), que le brindara el malogrado Vocal Ejecutivo del INE, Hugo García Cornejo (queped).

Con los partidos políticos, trabajó con roces y desencuentros personales con los representantes, pero así era su forma de actuar como Presidente del organismo, basado en sus conocimientos en materia electoral, explican algunos de los que trabajaron cerca de él. 

Otros incidentes con la clase política incrustada en la actual administración estatal, la enfrentó cuando el Consejo avaló la candidatura de José Ramón Enríquez, por partidos diferentes a la coalición que lo llevara inicialmente a la Presidencia Municipal de Durango.

Y siempre se vanaglorió de permanecer incólume en el cargo, rumbo al 3 de septiembre del 2022 en que terminaría su período, en vísperas del inicio de un nuevo Gobierno del Estado. Ese era Kato Presidente, incluso, contrariado con sus mismos compañeros.

Por eso causó sorpresa su repentina renuncia, más cuando declaró en Canal 12 de Televisión, que sería efectiva a partir del 31 de diciembre del presente año, cuando en los hechos desapareció de la vida diaria del organismo electoral.

Entre personal del IEyPC, se cuestionan los términos de la salida de Kato, si se le va a finiquitar como una renuncia voluntaria, o se le dará una indemnización económica fuerte, e incluso, si se le pagan las quincenas que le restaban al año. Y eso es responsabilidad de la Secretaría Técnica del Instituto.

Todo eso se da en el contexto de la desaprobación de la Cuenta Pública del año pasado, ya que los más de 18 millones de pesos que se “observaron” por parte de los legisladores, con base a los datos técnicos de la Entidad de Auditoría Superior, fueron precisamente a las partidas referidas al pago de prestaciones, bonos y finiquitos a los miembros del Consejo, y los ex consejeros al momento de terminar sus períodos.

Y si como aseguran entre los partidos políticos, lo de Kato no fue una deserción voluntaria, sino pactada para que ya no se moviera a la Cuenta Pública reprobada, el monto de la liquidación que se le daría sería económicamente alto.

Y además, en la EASE y Congreso del Estado ya no se le moverá al caso. Y los empleados del organismo temen, que de ser así, mermen los recursos que se destinen para el pago de prestaciones de fin de año de la plantilla de personal, 

El ahora ex Presidente en su declaración televisiva, se quiso curar en salud al afirmar que el manejo de los recursos era responsabilidad de la Secretaría Ejecutiva, con lo cual le “aventó la pelotita” de solventar las observaciones de las Cuentas Públicas.

Varios de los representantes de los partidos políticos, precisan que el ex funcionario electoral era quien decidía y ordenaba en qué, para qué, cómo y cuándo, se aplicaban los dineros del organismo.

Y que incluso, era discriminatoria su forma de aplicar los recursos presupuestales para beneficiar a quienes le rendían pleitesía, o perjudicar a los que le llevaban la contra en las decisiones. 

Era otra forma irregular de manejar las partidas presupuestales, ya que dejaba a los administradores, la responsabilidad de cuadrar números a la hora de elaborar los informes financieros. La corrupción, explican, no es llevarse el dinero, sino utilizarlo para fines particulares.

Por lo pronto en el INE se aprestan para llevar a cabo la selección de quien habrá de sustituir a Enrique Kato, proceso que terminará el 31 de marzo del 2020 en que se le tome la Protesta de Ley, para quien dure en el puesto los siguientes 7 años.

Los partidos políticos cabildean los nombres de quienes pueden ser los perfiles que les podrían beneficiar, e impulsarlos para que participen en los “exámenes” a que el INE someterá a los aspirantes, y que inicia desde la entrega recepción de solicitudes del 2 al 11 de diciembre próximos.

  

 

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