Inseguridad en las escuelas

Benito Ortega Hernández

Por Benito Ortega Hernández

La implementación de la “operación mochila”, que pondrá en marcha el gobierno de Esteban Villegas en los próximos días, se espera que no se trate de una acción aislada y temporal que sirva solamente para tomarse la foto, sino que sea una estrategia que se convierta en “costumbre”, tanto en los hogares como en las escuelas, y que ello sirva para inhibir situaciones de riesgo para los escolares.

Dirigida a las instituciones de educación básica, con especial énfasis en las de nivel secundaria, el objetivo de revisar las “valijas” que los alumnos utilizan para llevar sus útiles escolares, tanto en las casas como en los planteles educativos, pretende detener el ingreso a las aulas, de armas, aditamentos y sustancias peligrosas para la salud, de tal manera que haya la prevención eficiente y eficaz que salvaguarde la integridad física y emocional, tanto de los niños y adolescentes, como de docentes, directivos e incluso, de los demás integrantes de cada familia.

 En esta ocasión, las autoridades buscan “agarran el toro por los cuernos”, con el fin de atender escenarios de inseguridad que se han multiplicado en las escuelas, y “atorar” a los agentes generadores de peligro que se “cuelan” al interior de los planteles de enseñanza.

El objetivo, según trascendidos de la Secretaría de Educación en el Estado, es extirpar el “tumor”, antes de que avance más, para lo cual se construyó la estrategia, planeada y estructurada por los mismos actores del proceso de enseñanza aprendizaje, y enriquecida con opiniones y sugerencia de los diferentes sectores de la sociedad.

Es indudable que la utilización negativa de las redes sociales, es uno de los principales instrumentos de riesgo para los escolapios, lo que implica que como parte de las medidas que se ejecuten, esté la de orientar a través de diferentes frentes, a los alumnos para que no caigan en las trampas que esconden, supuestas competencias de capacidad, como son los llamados “retos”.

La Secretaría de Educación, como responsable de llevar a cabo las acciones de “mochila segura”, deberá cuidar lo relacionado al respeto de los derechos humanos, e invitar a la CEDH, que es el organismo encargado de velar por ello.

Parte toral del esquema a desarrollar, son los paterfamilias, quienes deberán estar conscientes de la exposición de sus hijos, a situaciones de peligro que emanan, sobre todo, del uso de las redes sociales, pero también de las invitaciones a consumir drogas. En el seno de los hogares habrán de comenzar las medidas para evitar “tropezar y caer” en situaciones peligrosas.

De “rebote”, se obstruirá el llamado “bullyng” que sucede en la mayoría de las escuelas, incluso de primarias, y de donde han repercutido situaciones de inseguridad, que han alertado a las comunidades sociales que confluyen a la formación de los pequeños.

A final, la prioridad es reducir la deserción escolar que se registra por causa de la inseguridad y el bullyng, y que se refleja en el incumplimiento de los fines establecidos durante cada ciclo lectivo en las escuelas.

La cruzada que se emprende no es nada fácil, y aparte de la participación activa y consciente de los padres de familia, docentes, directivos, sindicatos magisteriales y de los propios alumnos, está la voluntad política de las autoridades para coordinar los esfuerzos, y alcanzar la meta de erradicar cualquier indicio de inseguridad que amenace la tranquilidad de cada comunidad escolar en los más de 5 mil planteles.

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