¿Lucha inútil de mujeres por unidad en Morena?

Por Benito Ortega Hernández

La polarización de opiniones que genera la política comunicacional presidencial, se ha trasladado a la lucha por la dirigencia nacional de Morena, con tribus y corrientes de militantes enfrascados en pleitos, que sin embargo, también se refleja ya en manifestaciones positivas que de persistir, pueden llevar a la armonización y unidad del morenismo.

En medio de esa apuesta de política comunicacional, basada en la premisa de “divide y vencerás”, y que se ha trasladado con mayor visceralidad al Movimiento de Regeneración Nacional, surge una especie de reagrupamiento de representantes del mal llamado “género débil”, bajo los liderazgos de Marina Vitela, Sandra Amaya y Margarita Valdez.

El protagonismo de las féminas, no ha pasado desapercibido para los morenistas, con la aprobación de algunos, pero también, las críticas descalificadoras de otros, que en medio de la lucha por el poder, las ven como obstáculos para avanzar en proyectos políticos, que en su gran mayoría responden a intereses unipersonales y de grupos particulares.

A las tres se les vio activas durante la visita del candidato a la Presidencia de Morena, el actual diputado federal, Mario Delgado, con quien llevan relación de amistad, y por el que al parecer es la apuesta de la mayoría morenista, sin descartar alguna sorpresa de Yeidckol y  Muñoz Ledo.

Con su estilo frontal y hasta bravucón de hacer política, Marina Vitela se ha generado la simpatía de los gomezpalatinos y militantes de Morena, que ya la empiezan a vislumbrar como una de las cartas fuertes de este partido para el 2022, en que se renovará la gubernatura, con la posibilidad de que un año antes, compita por la reelección en la Alcaldía.

Marina ha triunfado en las dos ocasiones en que ha competido en elecciones constitucionales, la primera para diputada federal, y la segunda en que llegó a la titularidad del Ayuntamiento de Gómez Palacio. En el reciente informe del DIF Municipal, demostró su apuesta por ir en auxilio de las familias de escasos recursos, al mostrar el “rostro amable” de su administración.

Se le aplaudió la denuncia en contra de la pasada administración municipal, por presunta malversación de bienes públicos, y con lo cual puso en el “ojo del huracán” a Leticia Herrera Ale, que se tendrá que distraer de sus actividades empresariales y políticas, para defenderse de los señalamientos, que incluso la UIF, al parecer también le ha emprendido.

Margarita Valdez, ha resultado toda una sorpresa como legisladora, con activismo en varias de las comisiones, lo que le ha permitido fortalecer su influencia en varios sectores de la sociedad duranguense, sobre todo el universitario, en donde realiza trabajo para impulsar la incorporación de nuevos cuadros al partido.

Sandra Amaya, se consolida al frente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local, y ya refleja el liderazgo al interior de su bancada, pero también en los cabildeos que lleva a cabo con las otras fracciones de diputados, y hacia el exterior con los demás poderes. Cuenta con influencia en la militancia de Morena, y se perfila para abanderar al partido en alguno de los espacios en disputa en el 2021.

News Reporter

Comentarios