Lun. Ene 25th, 2021

Por Benito Ortega Hernández

Las Alianzas electorales reflejan la debacle de los partidos políticos, y la ausencia de liderazgos fuertes que por sí solos puedan atraer el voto mayoritario de los ciudadanos, pero también la obsesión por mantener y/o arribar al poder por el poder.

Es la partidocracia en plena crisis, al no poder recuperar la pérdida de confianza y credibilidad en que cayeron desde hace varios años los partidos, a consecuencia de actos de corrupción y desatención a las necesidades de la población, ahora recurre a las coaliciones sin importar sacrificar ideologías, trayectorias e identidad.

Viene a colación lo anterior, por las asociaciones electorales que se construyen rumbo a las elecciones constitucionales del 2021, que pondrán en juego 3 mil 526 espacios de representación popular en al menos 20 estados de la República, entre gubernaturas, diputaciones federales y locales, Presidencias Municipales y cargos auxiliares.

El Presidente de la República criticó la virtual alianza opositora entre PAN-PRI y PRD, y en cambio justificó la que planea su partido Morena con el Pvem, PT, PES, y de facto con los tres que acaban de adquirir su registro. Lo cierto es que se trata en ambos casos de una mezcolanza de colores e ideologías contrarias.

Casi es un hecho que el PRI, PAN y PRD presenten candidaturas comunes, luego de que el Consejo Nacional de AN, diera luz verde a las coaliciones flexibles en alrededor de 150 distritos, de los cuales, 61 serían panistas, 53 priistas y 44 del Sol Azteca. Y se unirían también en al menos 10 de las 15 gubernaturas en disputa.

Si bien es cierto que las alianzas electorales, de acuerdo a los resultados pasados, se erigen con mayores posibilidades de triunfo, no significan una fórmula mágica para alcanzar los objetivos de victoria, al encontrarse con escenarios disímbolos y con factores no muy confiables, como los estudios de opinión, que actualmente dan la delantera en las preferencias ciudadanas a Morena con el 32%, PAN 16 y PRI 17, con un PRD muy abajo con el 4%. El tricolor enfrenta la mayor carga negativa con el 40%.

En Durango se da como un hecho que panistas, priistas y perredistas, compitan con candidaturas comunes para las cuatro diputaciones federales de Mayoría. Según información preliminar, el PAN tendría los distritos uno con Francisco Castrellón Garza, y el cuatro con Juan Carlos Maturino. Para el PRI serían el dos, sin que haya un proyecto definido aún y el tres, en que aparecen los nombres de Gabriela Hernández López, Isaías Berumen, Francisco Ibarra, Pedro Silerio y Carlos Aguilera. Al PRD se le dejarían algunos de los espacios al Congreso local.

En Morena apuestan por que las actuales diputadas federales busquen la reelección, lo cual no es bien visto por militantes. Y ya se impulsan otras candidaturas comunes para la coalición que harían con PT, PES y posiblemente Pvem. Para el distrito 2 se maneja al síndico Omar Castañeda y para el 4, también señalan a Sandra Amaya entre las probables.

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